FUSIONANDO URBANISMO Y DEPORTE AL DISEÑAR LAS CIUDADES (I)

Recuerdo que hace tiempo escribimos en La Ciudad Comprometida sobre la fusión del urbanismo y el deporte, reconociendo una práctica cada vez más demandada por los ciudadanos que consiste en hacer deporte de otra forma: andando, en bicicleta, patinando, trotando… pero no ya en montañas cercanas o por caminos rurales… sino en la propia ciudad, o al menos partiendo desde la misma ciudad.

Y eso tiene que ver sobre todo con esa mayor concienciación que va calando entre la gente de que uno de los pilares de la vida saludable, y yo creo además que de los más eficaces y sin duda de los más gozosos, consiste en hacer deporte… o incluso yo diría más: en incorporar la práctica del deporte en la vida cotidiana, lo cual requiere que de las ciudades la previsión de esta demanda que ha llegado en apenas pocos años a ser de gran escala.

De ahí la proliferación de gimnasios privados, de clubes y peñas para la práctica de todo tipo de deportes convencionales (futbol, paddle, tenis…), o incluso de una oferta creciente de los municipios para facilitar el acceso a las instalaciones públicas (Ya sabéis que casi todos los municipios de cierto tamaño cuentan con algo parecido a un Patronato Municipal de Deportes). Además numerosos escolares realizan actividades extraescolares jugando a voleibol o a futbol 7, por ejemplo…

Pero la cosa ahí no queda… y como os decía al principio, la gente, mucha gente, quiere hacer deporte, generalmente aeróbico (de baja intensidad) en la calle, en los paseos, por los parques, por senderos cercanos, o en las riberas de los ríos que cruzan nuestras ciudades… Por tanto, hacer deporte en espacios que aunque no nacieron específicamente para esa función, sin embargo se han convertido en maravillosos lugares para la actividad deportiva.

Y eso requiere que en cada ciudad se evalúen sus posibilidades para ello y se programen las reurbanizaciones necesarias para que prácticamente desde cualquier lugar de la ciudad cualquier vecino pueda salir, en condiciones seguras y agradables, a trotar, rodar en bicicleta, o a caminar en dirección a un parque cercano, o siguiendo un trazado lineal específicamente señalizado, o hacia la periferia de la ciudad en donde enlazará ya con un recorrido periurbano más atractivo.

Yo recomendaría a todas las ciudades que realicen una programación seria para facilitar la práctica del deporte más allá de las canchas, sacándole todo el partido posible al potencial que cada lugar tiene al respecto, y les recomendaría que analizaran, por ejemplo, alguno de los Planes Locales de Instalaciones Deportivas que he dirigido tanto para grandes ciudades como Málaga o Granada, ciudades medianas como Antequera o Baza, o para las comarcas rurales de la provincia de Cádiz.

Al igual que yo recomendaría a los urbanistas que en sus planes, diseñen verdaderas redes de parques y de recorridos habilitados que acerquen estos lugares a todos los barrios.

Y a todos vosotros, queridos amigos de La Ciudad Comprometida, me basta con recordaros algo que escribí mientras os hablaba de Bogotá:

“Y pude sentir en carne propia que siempre es posible mejorar el lugar donde vivimos. Siempre”.

EXPERIENCIAS DE URBANISMO PARTICIPATIVO EN CIUDAD DE MÉXICO

El verdadero drama de las ciudades latinoamericanas… y también de la mayoría de las ciudades ubicadas en países en vías de desarrollo… (y no digamos ya para los ubicados en los más pobres…) son las condiciones en las que se han generado (y en tantos casos se siguen generando) sus expansiones urbanas, sobre todo para albergar a las millones de personas con pocos recursos económicos y a los que por tanto el mercado inmobiliario convencional no les da respuesta…

Pero, quizás sea mejor que empecemos de nuevo el discurso: El verdadero drama que afecta a centenares de millones de personas consiste sin duda alguna en que viven en barriadas generalmente improvisadas que nacieron casi siempre al margen de las administraciones, que ignoraron o que no supieron afrontar las necesidades de vivienda de las clases más pobres, o lo que es lo mismo, de un porcentaje altísimo de la población urbana de Latinoamérica. Y hablo, en efecto, de un drama ya que malviven hacinadas, con deficientes viviendas, con precarios servicios urbanos, expuestas a numerosos riesgos incluso para sus vidas, en entornos hostiles y contaminados… y desde luego con muy pocas esperanzas de que la situación pueda cambiar en muchos  años, ya que serían cuantiosísimos los recursos a invertir.

 

Bienvenidos a Dharavi, el mayor tugurio del mundo. Fuente:jotdown.es
Bienvenidos a Dharavi, el mayor tugurio del mundo. Fuente:jotdown.es

Y esta lacra tiene mucho que ver con la debilidad de los estados y de las administraciones públicas, con la debilidad de los municipios y la precariedad de sus asesores, con la nula cultura urbana y de las inversiones sostenidas en el tiempo, con la baja calidad de la planificación existente y, claro, también está relacionado y mucho con la falta de recursos económicos ya que hablamos generalmente de países en vías de desarrollo que se ve agravada además por las prácticas corruptas lamentablemente tan generalizadas…

Y estando claro que si bien la solución inevitablemente pasa por el impulso urgente de mejoras en la legislación a fin de lograr en el menor plazo posible una mayor eficacia de las políticas urbanísticas de cada país, de modo que se garantice que el desarrollo urbano esté al servicio de una sociedad justa, eficiente y competitiva, sin embargo, la pregunta que me hago es la siguiente: ¿Y cómo proceder con esas miles de barriadas informales en las que malviven aquellos centenares millones de personas, distribuidas en miles de barriadas ubicadas en la práctica totalidad de la ciudades? ¿Cómo intervenir? ¿Cómo darles esperanzas de que, si no ellos, quizás sí sus hijos podrán habitar dignamente?

Pues hoy os traigo una conversación que al hilo de esta cuestión he mantenido recientemente con la arquitecta Lilia Susana Carrillo Medina, que imparte clases de urbanística en Ciudad de México, aprovechando que recientemente ambos hemos coincidido en la ciudad de Granada… Espero que sea de vuestro interés…

Pincha en la imagen para acceder al video. Fuente: elaboración propia

 

Las ciudades, el gran reto del siglo.

«La Ciudad Comprometida»

 

Las ciudades se han convertido en los actores clave del desarrollo y de la vida mundial. Basta con mirar los números. Según las estadísticas del banco mundial, en el año 2013, el 53% de la población mundial vive en zonas urbanas, lo que supone unos 3.763 millones de personas aproximadamente. Y todas las proyecciones  apuntan a que en los próximos años esta cifra seguirá creciendo, hasta el punto que algunos autores, como Leo Hollis, afirman que a finales de este siglo un 99% de la población mundial será urbana.

Esto nos lleva obligatoriamente a pensar en las ciudades con una visión de futuro, tanto en su crecimiento y ordenación, como en ciertas variables importantes como la sustentabilidad, la eficiencia energética, la innovación en múltiples áreas, la apuesta por la cultura y la creación, la planificación de los espacios con mirada holística y la capacidad de resiliencia. Y todo ello desde el “urbanismo social”, es decir pensar en las millones de personas que las habitan. Así, el crecimiento de las grandes urbes, así como el cambio climático son dos de los desafíos que se nos presentan en el nuevo siglo.

Medellín, Colombia. Un ejemplo de ciudad innovadora. Fuente: radiosantafe.com

Las ciudades se han convertido en actores propios, incluso a veces con dinámicas tan concretas que interactúan con otras grandes urbes por encima de los gobiernos nacionales. Esto viene dado porque las son el principal generador de riqueza y consumidor número uno del planeta, así como los focos de los grandes problemas climáticos, como la contaminación. La necesidad de ordenación de estos grandes monstruos es esencial para garantizar la habitabilidad de sus moradores, y las soluciones beben de estas relaciones interurbanas internacionales, exportando y compartiendo experiencias, ideas y soluciones entre ellas. Por ejemplo el plan de basuras de San Francisco, el Metrobus colombiano, la eficiencia en materia de transporte de Seúl o Londres, son ejemplos para otras ciudades de cómo poner solución a problemas concretos, salvando las características propias de cada una de ellas.

Ciudad de San Francisco. Fuente: fotos.org

Por otro lado, cada vez se tienen más en cuenta como grandes centros de intercambio y generación de cultura, ideas, tecnología y cambios y fragmentación social. Además las propias necesidades de las personas que vivimos en ellas han cambiado sustancialmente desde hace un siglo, demandando, con más fuerza, espacios verdes, vías de movilidad en bicicleta, etc. Por ello otra cualidad indispensable del nuevo planteamiento urbano, es la capacidad de las propias urbes de reinvertarse  y adaptarse a las nuevas demandas, ya que al fin al cabo una ciudad es sus habitantes.

En conclusión las nuevas macrociudades del siglo XXI crecen más allá de sus propios países ya que son los principales actores políticos, sociales, económicos, consumidores y contaminadores, y nuestro gran reto es empezar a desmigar las claves para ponernos trabajar en su ordenación, ya que nuestra calidad de vida, y la de millones de personas depende de ello.

Para ampliar la información pincha aquí.

¿Y yo qué tengo que ver con mi ciudad?

«La Ciudad Comprometida»

En una reciente mesa redonda celebrada en Lima: “¿Y yo qué tengo que ver con mi ciudad?” con motivo de la Convención de las Naciones Unidas LIMA COP20, se analizó el concepto de ciudades sostenibles y, en particular, su situación frente al cambio climático. Aquí le presentamos seis ideas que nos ayudarán a pensar cómo cuidar las nuestras.

Fuente: google earth

1.- Se necesita una agenda de gestión local para lograr ciudades sostenibles: más del 50% de la población mundial vive en ciudades y que, en el caso de Latinoamérica, llega al 70% (75,8% en el Perú). En la actualidad las ciudades consumen las dos terceras partes de la energía mundial y son responsables del 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

“Vincular las ciudades sostenibles con el cambio climático permitirá una adecuada gestión local que mejore la calidad de vida de sus habitantes y propicie la mitigación y adaptación de los efectos de este fenómeno global”, dijo Barandiarán, para quien no debemos mirar sólo a las grandes ciudades, sino también a las ciudades intermedias, que tienen sus propias características. Indicó que el mayor reto para el Perú en la implementación de un programa de adaptación y mitigación para ciudades es mejorar la gobernanza a nivel local.

2.- Un mejor planeamiento urbano minimiza el riesgo de las ciudades frente a desastres naturales: la falta de un planeamiento urbano conlleva al desarrollo de zonas urbanas inadecuadas que son más expuestas a los desastres naturales y en particular a los eventos climáticos extremos. Es más que cuestionable el hecho de proveer servicios como luz o agua, u otorgar títulos de propiedad, a los habitantes de estas zonas inadecuadas, por el hecho que fomente el ánimo a quedarse, y sugirió encontrar otras soluciones. “Es momento de empezar a considerar la ciudad como parte del territorio”, resaltó Neyra.

Formación de embalses en el asentamiento humano Señor Cautivo de Ayabaca, Lima. Fuente: conexióncop.com

3.- Promover la lentitud y reapropiarse el espacio público: Debemos repensar el ideal de ciudad. “Hoy soñamos una ciudad moderna y rápida, pero el resultado es una ciudad peligrosa, contaminada, impersonal, ineficaz y mecánica. Deberíamos preguntarnos de nuevo: ¿Qué ciudad queremos? Una ciudad para sus habitantes, que busca el desarrollo”, sostuvo Carlos F. Pardo, quien propuso invertir la visión clásica de la ciudad y promover la lentitud en lugar de la rapidez.

  1. Arrué reforzó la idea de rehumanizar la ciudad y de hacer de ella un espacio menos exclusivo y agresivo, y más inclusivo. Hoy las ciudades ofrecen espacios muy reducidos para poder caminar y desplazarnos, y los habitantes no se sienten cómodos sus ciudades. El espacio público no son sólo los parques o las plazas, como solemos imaginar, aunque en realidad la calle es el principal espacio público. “Hay que pensar la ciudad como un gran espacio público -agregó-. Se debe pensar en la personas primero, invertir en ellas antes de invertir en las vías”.

4.- Un sistema de transporte integrado que incluya estos tres niveles de decisión del ciudadano:  EVITAR: Evitar los viajes gracias a la proximidad de los servicios; CAMBIAR: Cambiar los modos de transporte, es decir, poder tomar la bicicleta o el bus en lugar del auto; y MEJORAR: Si acabo se debe usar el auto de todas formas, mejorar la tecnología de los vehículos.

También se promovió el desarrollo de más espacios peatonales que resulten en una mejora social, mayor sensación de comunidad, mejor seguridad, activación de los comercios, y por supuesto menores emisiones de GEI. “Los carros deben quedarse en periferia de la ciudad”.

5.- El arte como medio de concientización en las ciudades: M. Esquivel, mostró cómo el arte puede generar conciencia ciudadana y en particular conciencia medioambiental, con varios ejemplos de creaciones artísticas realizadas con familias y comunidades por su asociación. “Las acciones concretas vienen primero de una conexión más espiritual con la naturaleza”, dijo.

Y 6.- El ciudadano como actor de su ciudad: Hubo consenso general sobre la importancia del rol del ciudadano como motor de cambio en su distrito -a través de la formación de  junta vecinales, presionando a los alcaldes sobre proyectos medioambientales- y como tomador de acciones a nivel individual para bajar su impacto personal sobre el planeta.