Susana Díaz ha vuelto

Alfredo Aguilar

El lunes fui al mitin de Pedro Sánchez en Granada. Anuncié mi presencia el domingo por la tarde, antes que Susana Díaz. Y aunque en sentido estricto mi asistencia fuese más esperada -y esperable- la verdaderamente relevante fue la de la lideresa andaluza, como se refirió a ella Pepe Entrena.

En el acto de ayer había más socialistas que hacían campaña, además del candidato a la presidencia del Gobierno. Ya di los nombres en la newsletter que envío todo los miércoles a los suscriptores de ideal.es y que aún estás a tiempo de aprovecharte del último día de la promoción para recibir la de mañana. Daré otro nombre.

Al concluir el acto, me crucé con Susana 15 segundos, aunque más bien me interpuse en su camino -esta vez fue involuntariamente- mientras la secretaria andaluza intentaba abandonar el hotel entre selfies y abrazos.

Me hago cargo de la frustración que debe suponer toparse con un tipo como yo justo cuando crees haber alcanzado destino. Y, además, de noche. Pero Susana reaccionó con la agilidad que a mí me falta cuando la tengo delante, porque con la edad ya me queda indecoroso soltar los primeros comentarios que me vienen a la cabeza.

-Me alegro de verte, Chirino, siempre me alegro de verte, lo sabes, siempre me alegro de verte.

Lo repitió tantas veces como golpecitos -entiendo que cariñosos- me propinó en el brazo. Lo justo para interpretar que mi visión le resultó tan grata como un camión de mudanza una tarde de agosto.

Así que he decidido cambiarme de bando, porque los béticos siempre nos movemos más cómodos en la derrota.

Si cuando Susana Díaz era la presidenta incuestionable, solía escribir a la contra, ahora me abonaré a la resurrección política de la expresidenta andaluza, cuando lo cómodo es preconizar que Ferraz aguarda que caiga como fruta madura.

La presencia en el acto del lunes junto a Pedro Sánchez en el estreno de la precampaña ya es un gesto. Ahora falta que encuentre un discurso propio y deje de repetir el mismo que le fue insuficiente el 2 de diciembre. Que halle un titular con el que ocupe otra vez  espacio político. Una línea que le diferencie sin separarle de la dirección federal del PSOE.

Las generales del 28 de abril vuelven a ser las elecciones de Susana.

En tiempos de tránsito, ni hay que atacar ni defenderse. Basta con no meter la pata.

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