De vuelta al gimnasio

Ayer regresé al gimnasio, que yo no soy de los que dejan los propósitos de enmienda para septiembre.

Llevar la mascarilla me provoca la falsa percepción de pensar que paso desapercibido. Aunque si acaso llamo la atención entre tanto joven vigoréxico no es precisamente por mi cara. 

Acudo porque Onofre Miralles me ha anunciado a través de Twitter que se ha apuntado a mi mismo centro de entrenamiento. Hemos degenerado de manera prematura, antes solo coincidíamos en los bares. 

Desde que oposita a bicialcalde le ha dado por el ejercicio. Mucho peor sería tener que currar. Aunque durante el mes de agosto ha alternado el trabajo presencial en la plaza del Carmen con el teletrabajo en bañador y algún encuentro en San Cristóbal.

Miro la fila de las cintas y me encuentro solo. Dudo en algún momento si me habré metido en una biblioteca. Escribo a Ono y le pregunto si se ha tomado el día de reposo. Y resulta que está en otras pesquisas, tras el supuesto robado de una concejala en la calle Martínez de la Rosa cigarrillo en ristre. 

Las cosas que se inventa Ono con tal de enredar y no venir al gimnasio.

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