De indultos

Gallardón, este ministro que llegó al gobierno con apariencia de izquierdas, del que muchos militantes de derechas renegaban por su aparente tendencia a babor, este ministro que abrazaba como oso a Esperanza, aquella que paraba en los carriles bus para sacar pasta de los cajeros y atropellaba las motos de la guardia municipal en sus huídas; Gallardón, quien pretende decidir sobre los cuerpos de mujer en cuestiones de aborto, por ley…, Gallardón acaba de proponer, con la aceptación consiguiente, el indulto a un guardia civil que viajaba plácidamente en un tren con un amigo cambiando la pena por una multa de 500 euros. Su amigo, siguiendo seguramente instintos carnales, comenzó decir exabruptos y a tocar a una joven que obviamente rechazaba tales tocamientos. El guardia civil, que lo es, viaje de militar o de paisano, se sacó el móvil y grabó la escena, mientras su risa manifestaba el gozo que tal acto le provocaba, sin intervenir tampoco ante las agresiones de su amigo hacia otro joven que intentó ayudar a la muchacha. El padre del militar, secretario general del PP de Lena, Asturias, comenzó a recoger firmas para que indultaran a su hijo. Gallardón lo ha perdonado. Ha tenido esa gracia con él. Mientras tanto, dos manifestantes granadinos, hombre y mujer, están a punto de entrar en la cárcel por participar en un piquete. Así estamos. Pero, ¿qué significa ser guardia civil? Obviamente, el indultado no lo sabe, a pesar de haber pasado por la academia. Ser guardia civil supone pertenecer a una institución decimonónica que ha prestado y presta ante todo amparo a la población. Obviando episodios que la historia pueda señalar, este cuerpo hoy está entre los más y mejor valorados en nuestro país. Es inadmisible que lo sucedido ocurra y quien lo haga siga en el cuerpo, porque ante todo es y debe ser ejemplar en su comportamiento. Ignoro lo que pensarán los mandos, ignoro lo que pensarán sus compañeros, pero lo imagino fácilmente. Lo que también ignoro es lo que pensarán las mujeres del Partido Popular, sus votantes, y todas las demás, porque estos comportamientos ensucian no solo a quienes los llevan a cabo, también a quienes los obvian, también a quienes los tapan y miran hacia otro lado, silencios culpables, y también a la sociedad misma a la que defienden y para la que trabajan quienes forman parte de este cuerpo, que no merece tener en él a estas personas, sean quienes sean, sean hijos de quienes sean, porque un guardia civil, ante todo, debe propiciar seguridad, garantías de tranquilidad y de cumplimiento de la Ley, por el bien de una sociedad que los valora, que los respeta y a la que sirven. El Partido Popular debería hacérselo mirar con estas cosas, porque hay límites en una sociedad que no deben ser traspasados, y aquí ha perjudicado a la guardia civil, a la sociedad y, sobre todo, a la mujer, aunque en este caso la víctima lo haya perdonado, la sociedad no puede perdonar estas cosas.

1 Comentario

  1. Gracias,por ser tan acertado en tus análisis de la realidad. Hay muchas partes de nuestra sociedad actual, que se están perjudicando innecesariamente.

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