Cine de verano

Dicen que se dice que el cine de verano del Zaidín-Vergeles este año no abrirá sus puertas. De ser cierto, la ciudad perderá uno de sus mejores atractivos estivales de cara a quienes en ella vivimos. No es turístico, no genera unos beneficios generosos, no tiene un atractivo glamuroso, pero está entre las escapadas nocturnas más agradables que esta ciudad puede ofrecer a sus habitantes. Sus cuatro salas son una alternativa a terrazas de bares y al caluroso pavimento de sus calles, con películas que atraen a niños y mayores a poco que quien lo explote tenga el mínimo interés. Hay actividades que no tienen por qué ser enormemente lucrativas en lo económico para mantenerlas, son las actividades con un lucro social, y ahí se encuentra el cine de verano. Algo tendría que hacer alguien para garantizar su continuidad. Sabemos que el solar que ocupa es muy apetecible para un gran negocio, que sus propietarios tienen ya su edad, pero también sabemos que quienes lo han mantenido abierto durante los últimos años, cuando han proyectado buenas películas han visto las salas llenas. Es un reto que la ciudad debería plantearse como bien cultural y social. Sería absurdo que tuviésemos que ir a algún pueblo del área metropolitana para poder disfrutar de una película al aire libre cuando lo tenemos aquí. Hago una llamada al recién incorporado equipo de gobierno municipal para que busque una solución, que no todo va a ser LAC y transportes y deudas municipales. Otras deudas sociales y de ocio se pueden generar si permitimos que sigan cerrando espacios como este. Al final lo único que nos quedará serán las terrazas de los bares, si es que pillamos sitio, o caminar por las calles sin rumbo definido. Granada tiene esta joya aún en su oferta, y no debiera dejarse enterrar porque no haya un empresario capaz de echársela a sus espaldas. Es cierto que contamos con muchas salas cerradas, fresquitas por los aires acondicionados, pero el placer de contemplar las estrellas mientras vemos una película es innegable. No haremos mención a refrescos y bebidas, a hamburguesas y bocadillos de lomo con queso o con tomate, a perritos calientes, al bullir de la gente en un espacio tradicional y diferente. No, no es preciso, aunque tal vez si la noticia es efectiva luego nos lamentemos por no haber hecho nada para evitarla, que es lo que tiene Granada, suspiros y llantos, y muerte de lo que tiene bueno para luego buscar comparaciones con las demás ciudades. Y mientras lo tenemos lo dejamos morir por apatía, por celos o por envidias. En este caso, por inanición. Con tantos empresarios del cine que tiene la ciudad, ¿no va a existir ni uno solo que se atreva a continuar con estas salas? No lo entendería más que desde la óptica de la búsqueda del dinero fácil. Compromiso social también es menester para llegar a la población. Imaginación para que lo bueno permanezca, lo demás es puro teatro.

 

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