EL TREN DEL OLVIDO

“El Territorio Comprometido”

Fue en el año 1985  cuando se cerró la línea de Ferrocarril “Guadix-Almendricos”. Unía, atravesando todo el valle del Almanzora, a la provincia de Granada con Murcia, y por ende, con todo el levante.

Hace casi tres décadas que saliera el último tren, el Expreso Granada- Barcelona, conocido como  “El Granaino”, en una línea que vertebraba gran parte del sureste de la península, históricamente la gran olvidada a nivel de las infraestructuras más básicas. Como tantas otras veces, el motivo de la rentabilidad económica fue la razón esgrimida para su clausura.

Hace unos meses un documental, “El tren del olvido”, recuperaba con gran acierto técnico, compositivo y argumental la reivindicación histórica de gran parte de la sociedad granadina y almeriense afectada. Obtuvo el reconocimiento a través del premio Imaginera, con el que el Centro de Estudios Andaluces destaca la “Creación Contemporánea sobre la Memoria de Andalucía”. El tren del olvido’, está dirigido por Miguel José Ávalos González, nieto de ferroviarios, sobre el tren que unía Guadix (Granada) con Almendricos (Murcia), el punto de unión de Andalucía Oriental con el levante murciano.

Pincha en la imagne para acceder al documental
Pincha en la imagne para acceder al documental

Un viaje actual por las 22 estaciones que jalonaban su recorrido, realizando un atractivo paralelismo visual con 22 obras de Mark Rothko, pintor de expresionismo abstracto

Excelente trabajo este documental de “El tren del olvido”, para que perviva en nuestra memoria,  así como para desempolvar una vieja reivindicación social casi abandonada en la actualidad

6 Comentarios

  1. Es muy “bonico”. Me pareció interesante por el contenido, continué viéndolo por el color de las imágenes y llegué al final por la música.Es un documento de memoria, recuerdo,y a la vez revindicativo. Me parece oportuno que en el momento por el que atravesamos continuemos pensando que no todo tiene que hacerse por motivos de rentabilidad económica. Existe otro tipo de rentabilidad, como vertebración de un territorio, que no debemos echar en el olvido.

  2. Al igual que el autor del reportaje, yo también soy nieto de ferroviario. Pero es que además, avatares de la vida, hicieron que mi niñez transcurriera en buena parte en las estaciones de Guadix, Baúl y Baza, donde mi tío Ricardo trabajó como factor de circulación durante muchos años. Mis veranos en el Baúl y mis primeros escarceos amorosos en Baza, se unen a los grandes paseos que con mi abuelo ferroviario daba por los alrededores de la Estación de Guadix, donde el lugar conocido como “Los Pinos” no tenía secreto para mí.
    También recuerdo los viajes con mi abuelo en un vagón de mercancías, de madrugada, desde Guadix hasta el Baúl, donde llegábamos con las primeras claras del día. Mala noche, sólo amortiguada por ese misterio a lo desconocido como era un viaje en un vagón de carga, sentado sobre el arcón donde mi abuelo llevaba su ropa y comida para los días que iba a estar fuera.
    Luego, en el Baúl, todo eran juegos y aventuras, excursiones y correrías, afán por vivir de prisa la vida.
    Todos los años visito al menos un par de veces el Baúl, rememorando añoranzas de mis años mozos.
    Como dice otro contertulio, qué pena que hoy todo se mida por su rentabilidad económica, echando en el olvido las necesidades humanas.

  3. Precisamente hace unos días visité el Museo del ferrocarril en Madrid, ubicado en una antigua estación de la ciudad. Allí además de poder ver las máquinas que recorrían nuestras vías hace unos años pude ver la evolución de los distintos tramos, centrando mi atención en las líneas de Granada, y me asombró bastante ver cómo había tramos que en lugar de mejorar desaparecían. Pero no solo eso, sino auténticas maravillas de estaciones en abandono. Una pena. Por otra parte gracias por este artículo y por el video.

  4. Soy el autor del material. Muchísimas gracias por vuestros comentarios. Dirijo una plataforma apolítica en Facebook sin ningún ánimo de lucro y mantengo una pelea constante desde el punto de vista de un ciudadano contra todas aquellas prácticas que hagan que todo lo planteado en el documental caiga en el olvido. Estoy a vuestra entera disposición para lo que necesitéis en:

    http://www.facebook.com/trenxbaza

    Saludos. Miguel José.

  5. Te felicito Miguel José tanto por el trabajo que hemos tenido la satisfacción de reproducir en LCC, como por tu otra iniciativa en la red. Somos nosotros los agradecidos por comprobar que existen ciudadanos luchadores y soñadores por las buenas tierras bastetanas. Esperamos verte a menudo por nuestro blog.

  6. Créeme Juan Carlos, que a veces me cuesta mucho redirigirme a tu web, porque me creo que soy pesado. Pero he leído tu articulillo sobre el “granaino” y se me abren las carnes. Y mas aun, con las letras de Roberto Balboa y su comentario sobre EL BAUL.
    Soy un enamorado de Granada porque a nadie se le olvida su “primer amor” (de esto no entrare en detalles porque me alargaría un sin-fin”) Pero también soy un sentimental cuando me vienen recuerdos de mi juventud. El tren. Soy hijo de maestra y no olvido mis ratos de éxtasis cuando me encargaban de echar una carta en el “expreso de Madrid” que a las cuatro de la tarde iniciaba su silbido y resoplaba su andar férreo. Era grandioso ver aquel monstruo lanzar llamaradas de vapor y chirridos de vía.
    Pero también soy hijo de funcionario de Correos que en sus viajes de trabajo, camino de su ciudad natal Guadix, encontró una aldea paradisiaca para pasar el verano. El Baúl. Y allá nos dejó a mi madre y a mi, para pasar unos días de descanso para mi madre, en tanto el hacia viajes en el coche de Correos. Amigo Roberto, en mis días de El Baúl, no teníamos luz eléctrica y nos veíamos con candil por las noches, las meriendas eran en el cauce de un rio cercano bajo la “sombrilla del puente del ferrocarril”, mis juegos eran con los críos del panadero (que si que tenia luz) y despedía a mi madre cuando iba a misa, en tanto y desde lejos oía alguien que cantaba “Los Campanilleros”. Todo esto era por los años cincuenta del p.s. Atiéndeme, la vida es un álbum de fotos en la que cada imagen te revive momentos inolvidables, tanto buenos como malos, pero esas fotos del El Baúl, nunca las olvidare por bucólicas y agradables. ¿Cómo es ahora la aldea de mis años?
    Ese tren, posteriormente viajé en el con mi esposa y recuerdo que “andaba mas, de lado que de frente”, era algo así como si fuese en un barquichuelo con mar de fondo. Esperemos que “el corredor del Mediterráneo se le crucen los cables y pase por El Baúl” GRACIAS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *