Genio y figura

Sin duda alguna el político socialista desde el advenimiento de la democracia que ha demostrado mayor destreza para conjugar el sentido del humor, el sarcasmo, la ironía y la mala leche ha sido Alfonso Guerra. A este sevillano amante de la literatura y el teatro, nervio guía de su partido, a nadie le cae indiferente. Con sus luces y sus sombras, como todo ser humano, colecciona leales y fervorosos admiradores e irreconciliables y recalcitrantes detractores. Ahora, disfruta del descanso del guerrero pronunciando conferencias o escribiendo. Esta semana convulsa, ‘Arfonso’, como le llaman sus paisanos ha estado presentando su última criatura literaria: ‘La España en la que creo: en defensa de la Constitución’. Solo el título nos descubre, en esencia, lo que ha intentado y seguramente lo habrá conseguido, sobre la turbia situación política española. Casi en paralelo, con la que está cayendo, se le ha ocurrido a Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, anunciar a través de fuentes generalmente bien informadas, que ha escrito un libro en sus ratos de ocio y esparcimiento en Moncloa. El atrevimiento va en serio porque la obra, según hemos leído, cuenta con la parte contratante de la editorial Planeta. El libro de Sánchez saldrá a las librerías con un título que nos recuerda a la canción de Mónica Naranjo, ‘Sobreviviré’, es decir al parecer se trata de una interesantísima biografía en la que relata con minuciosidad y detalle el devenir de su peripecia existencial y cuál es su clave o ‘Manual de resistencia’.

La chispa y el ingenio de Alfonso Guerra saltó en el Congreso de los Diputados, donde quiso presentar su nuevo libro. Dirigiéndose al nutrido y plural auditorio, de manera pausada y voz firme prologó: «En primer lugar, quiero decirles que este libro lo ha escrito su autor».

El pasado miércoles el Partido Popular, a través del Senado, ha solicitado una copia del contrato firmado, presumiblemente, por el jefe de gobierno con la editora y si existe algún pacto de remuneración. Al margen de esta cuestión, de la que ya saldremos de dudas por lo inédito que tiene el caso, no creo que Pedro Sánchez trate de ganar dinero con su ‘Manual de resistencia’, ni que el libro se convierta en un ‘best seller’. Simplemente él quiere conseguir por la vía literaria cultural un subidón de egocentrismo y desde ese vehemente narcisismo, obtener la complacencia y la credibilidad de la que está convencido que carece, aunque lleve muy bien el disimulo.

No olvide, Pedro Sánchez, que tiene pendiente, en sede parlamentaria, hablar y justificar su ‘opera prima’. Su ya famosa y cuestionada tesis doctoral. La comisión de investigación ha solicitado numerosos documentos y la personación de cerca de cuarenta personas, compañeros de partido, profesores y responsables de la Universidad Camilo José Cela, expertos en programas antiplagio y colaboradores necesarios –por cierto, bastantes torpes– para la conclusión del trabajo académico. Lamentablemente, y no debe sorprender a nadie, Sánchez, cuando llegue el momento, no podrá declarar con la cabeza bien alta esta tesis la ha escrito su autor, como quiso dejar bien claro estos días, irónicamente, ‘Arfonso’, con respecto a su libro.

 

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