¿Existe un entorno de pagos “mediterráneo”?

En algunas ocasiones hemos hablado en esta columna de las tendencias y desafíos del mercado de pagos desde diferentes perspectivas, pero en el ámbito geográfico surge la oportunidad de hacerlo de un mercado caracterizado por una alta adquirencia de diferentes medios y por un generalizado interés de los comerciantes y empresarios por cambiar con frecuencia de proveedor de servicios o soluciones de pago. Nos referimos a Francia, Italia y España.

En el reciente informe publicado por AEVI podemos encontrar ciertas claves que indican las oportunidades que se van a presentar a los proveedores de servicios de pago, a corto plazo, para poder penetrar en el sector de retail con una oferta más atractiva para el comercio desde la perspectiva de los desafíos que éste tendrá que afrontar; sobre todo, las pequeñas y medianas empresas que quieran ofrecer a sus clientes experiencias de compra alineadas con sus expectativas e intereses.

La reciente aparición de las llamadas Fintech y, especialmente, la incursión en el sistema de pagos de las BigTech, ha provocado la revolución de la industria debido a la descentralización de las transacciones y a la diversificación de los medios y canales utilizados para poder realizar un pago en tienda física y en comercio electrónico, usando un mismo método o procedimiento sin fisuras en la experiencia de compra. La rapidez con la que se están produciendo estos cambios genera cierta incertidumbre en el sector debido a que los proveedores de servicios de pago se han de enfrentar a un escenario donde la fidelidad de empresarios y usuarios a un sistema concreto es bastante frágil debido a la amplia oferta de soluciones y a su continua renovación.

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La particular idiosincrasia en el uso de las nuevas tecnologías por parte de las generaciones más jóvenes y el establecimiento de diferentes niveles de relación con la banca convencional frente a Fintech y neobancos, la implantación de las redes 5G para realizar transacciones inmediatas y el surgimiento diario de dispositivos y alternativas inteligentes de pago, aconsejan diseñar estrategias disruptivas para acompañar a los comercios locales en la adopción de sistemas que, sin embargo, operan a nivel global.

Aunque los pagos en efectivo y con tarjeta siguen manteniendo el liderazgo en la UE, otras fórmulas digitales se han consolidado a través de dispositivos móviles, wearables o métodos de autenticación biométrica, abriendo el abanico de opciones de omnicanalidad a caballo entre el offline y el online. El TPV para transaccionar una operación con tarjeta ha avanzado mediante los sistemas NFC para admitir otros medios contactless (smartphone, smartwatch, smartbracelet,…) pero, en realidad, llevan un número de tarjeta asociado en un “wallet” virtual. En cambio, la industria ha crecido con el nacimiento de facilitadores de pago que intermedian operaciones entre las entidades adquirientes y los comercios con tarifas más bajas, con procesos de instalación autónomos, con una tecnología más liviana e intuitiva (ePOS) o ejecutando la liquidación de las operaciones con más rapidez; en definitiva, ayudando a crear un punto de venta inteligente que acerca las potencialidades tecnológicas de las grandes compañias a la escala de un pequeño o mediano comercio.

En el sur de Europa, especialmente en España, Francia e Italia, la nueva regulación europea sobre pagos (PSD2) y sobre tasas de intercambio ha generado en más del 50% de los pequeños comercios una clara demanda de transparencia hacia las entidades adquirientes y de adaptación de sus soluciones a otras de mayor valor añadido, tanto en la parte de experiencia de cliente como en la de gestión interna (back office), sin perder de vista la seguridad y confidencialidad en el tratamiento de los datos personales y transaccionales.

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Uno de los sectores que están reclamando esta adaptación es el del turismo, condicionado por usuarios (como los asiáticos) que reclaman ser atendidos con sus propios medios de pago, sistemas promocionales e, incluso, moneda, de tal manera que puedan tener una experiencia de compra similar a la que obtienen en su país de origen, sin perder el control sobre el proceso de pago y con la actualización en tiempo real de las posiciones y movimientos de su cuenta. Este hecho se constata en la edición 2019 del estudio realizado por Nielsen y Alipay, en el que se vuelve a poner de manifiesto que el pequeño comercio local valora los sistemas de pago (en este caso chinos) como principal elemento tractor para digitalizar su negocio y atraer así a un mayor número de clientes procedentes de China mediante las diferentes opciones promocionales que ofrece la plataforma de “mobile marketing” de Alipay.

Soluciones tecnológicas simples y flexibles, con procesos adaptados a la regulación europea y exigentes con el cumplimiento en materia de protección de datos y blanqueo de capitales, como las aportadas por Stripe, Adyen o Square a nivel global, Blucode en Francia y, en España, SEFIDE, acercan con costes más reducidos la actividad de grandes y pequeños comercios a los usuarios procedentes de aquellos países y, también, a las generaciones con una mayor adopción de las nuevas tecnologías y preferencia por los pagos electrónicos. Es el momento de que el arco mediterráneo aproveche este impulso.

 

José Manuel Navarro Llena

@jmnllena

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