MIGUEL RIVERA, LAS BRUJAS Y SU CARÁCTER

Que hoy el Granada 74 se encuentre ‘sólo’ a cinco puntos de la salvación es poco menos que ‘el milagro de Lourdes’. En verano ya se intuían las dificultades que iba a tener Carlos Marsá para pagar y algunos periodistas, viendo además la forma que iba tomando la plantilla, hacíamos pronósticos de cuando el equipo estaría condenado a la Tercera.  «En noviembre» o «en diciembre», apostillaban los más optimistas. Todos nos abonamos a la hipótesis del descenso por la vía rápida. ¿Todos? Todos, no. Marsá, por ejemplo, no. Pero él es optimista por naturaleza, así que no contaba.

En la lista de los confiados también se alineaba Miguel Rivera. El entrenador malagueño desprendió desde el primer momento una estela de grandeza y confianza en las posibilidades propias que impresionaba. Con un tono cortante, yo muchas veces lo traté de ‘usted’, y un estilo ‘chulapón’ (de pega) que me recordaba al de su colega José Luis Sánchez Amezcua, fue acumulando méritos que me hicieron creer en él y en algunos futbolistas que parecían ya acabados.

El primero de sus éxitos, fue ensamblar ese equipo en el que pocos creían. No falló con ningún fichaje y encima el ‘74′ completó una pretemporada muy aceptable, habida cuenta de lo que disponía y del terrible follón del que había resultado ileso el club, con amenaza incluida de descenso  por la vía federativa.  Además, la victoria inicial ante el Real Betis B y una posterior dinámica en la que hubo de todo (y he aquí lo destacable), no hicieron más que realzar su labor y valía.  Tenía sus rarezas, sí, y ya las conté en el artículo que pueden leer pinchando uno de los enlaces de abajo. Pero hasta la victoria en el derbi, hubo más luces que sombras. Y eso refrendó que es muy buen técnico.

Después, le terminaron de superar las adversidades. Se volvió algo más inestable e irascible de lo que ya había demostrado ser, hasta el punto de que Marsá llegó a pensar que el míster lo estaba provocando para que lo cesara. En parte, Rivera se sentía responsable de que muchos de los futbolistas a los que comprometió estuvieran pasando las de Caín por los impagos. Y por otro lado, cualquier circunstancia, por pequeña que fuera, la encajaba como un duro golpe, como una fatalidad inabordable… Tanto, que aún recuerdo como se le vino abajo el mundo cuando publiqué, en vísperas de un partido, que el presidente no podría cumplir con un dinero en los plazos pactados. Y también, como tuve que llamarlo en las previas del siguiente para advertirle de la publicación de un reportaje en el que unas videntes pronosticaban el descenso del ‘74′.  «Como se entere por el periódico, este hombre se me cae enfermo», llegué a pensar.

Hoy miro hacia atrás y me quedo con su verdadera bondad (es buen tipo, a pesar de que desmiente lo irrefutable), sus conocimientos y su proyección, porque sigo abonado al pensamiento de que triunfará en cuanto tenga en sus manos un proyecto fuerte y estable. Pero en algún momento reconozco que me hizo sentir tan desconcertado como esos vaticinios astrales de los que, sin embargo, se acabó riendo.

Posdata 1: Por mi parte, ya está contado todo de Miguel Rivera. Aunque en el club me dicen que hay detalles aún por desvelar.

Posdata 2: Dejo enlazada abajo más ‘bibliografía’ de su paso por el ‘74′.

http://www.ideal.es/granada/20090129/deportes/granada-74/despiden-20090129.html

http://www.misegundab.com/noticia/por-que-lo-hiciste-rivera-1155.html

http://www.ideal.es/granada/20090304/deportes/granada-74/agria-discusion-morenocomision-liga-20090304.html

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *