Marifrán Carazo, me reconoció anoche que, nada más llegar por la tarde a TG7, le hicieron llegar lo que se había publicado momentos antes en ‘Canal Rojiblanco’. Y también me reconoció que (supongo que molesta por lo que había leído) se lo había terminado enseñando a mi compañero, e invitado al programa de deportes, Víctor Romero (vaya usted a saber con qué intenciones). Ambos detalles me hicieron bastante gracia, pero no me sorprendieron. Y, por supuestísimo, no consiguieron desviar mi atención en la conversación telefónica que acababa de iniciar con la edil, de la que es innegable su simpatía y amabilidad.
Y es que Carazo me tenía que sacar de la confusión en la que me encontraba instalado desde que le había oído decir que la subvención al Granada CF para esta misma temporada eran los famosos 300.000 euros en los que se cifró en junio la venta de los derechos audiovisuales. Aquellos mismos que fueron presentados a los medios de comunicación como la subvención al club a cargo de la pasada campaña sin que, a posteriori, ningún representante popular rectificara para decir que no, que la pasta era a cuenta de esta temporada.
Pero Carazo, que es todo un primor en las distancias cortas, me volvió a descolocar. Y se aferró al hecho de que no había tenido ningún lapsus, como se publicó en este mismo portal, manteniendo con uñas y dientes que la subvención estaba en marcha, porque era la correspondiente a los ya famosos 300.000 euros (tan mareados como los 120.000 de la Diputación). Fue entonces cuando le tuve que recordar que ella misma en el mes de noviembre había revelado a IDEAL que el concepto de la nueva subvención se debatiría en enero. A lo que ella puntualizó que sí, pero siendo la cuantía a cargo de la ‘ayuda’ para la próxima campaña (algo que escuché por primera vez y que no he leído ni oído en ningún sitio). Ante eso callé.
El caso es que, a partir de entonces, ya fue cuando me habló de las dificultades para acometer su gestión (que seguro son muchas), de lo mucho que ha hecho el Ayuntamiento por el Granada CF (no tanto, pero me descubro y lo aplaudo) y de que Quique Pina ya conocía esta circunstancia (lo que yo siempre negaría a tenor del tono de voz del dirigente cuando le trasladé la cuestión).
La charla, por las horas, concluyó con su invitación a tomarnos un café cuando quiera (lo pagaré yo) para retomar este y otros temas, en los que espero que no me vuelva a hacer ‘perder el norte’ con esa dulzura que le es tan propia.
Después abordé la entrevista con Quique Pina y no dejé escapar la oportunidad para comentarle lo que me había dicho Marifrán. Eso sí, una vez redactada fui consciente de que quizás perdí la oportunidad para haber hincado mejor el diente al particular. O para haber elevado al titular una frase mucho más contundente (pero a la larga, perniciosa). Lo hice, eso sí, con la esperanza de haber ganado tiempo para que se arregle este desaguisado. O para que al menos, el Ayuntamiento, la concejala o quien proceda, rectifique y exponga claramente, si es lo que procede realmente, “señores, ahora no hay dinero. Estamos en crisis y lo deben comprender. En cuanto haya lo tendrán y vamos a poner todos de nuestra parte parar tirar del carro hacia adelante”. Porque siempre mejor eso, que tomar por tonto al pueblo. Y así nos olvidamos todos que ahora se pueda decir que jurídicamente no son posibles las subvenciones, cuando meses atrás, y ahí están las hemerotecas, hablaban de otra cosa.
Claro, que por poner, también puede haber quien diga ahora que con la entrevista de hoy, Pina busca meter presión. Que ya les adelanto yo que habrá quien salga y lo diga.
Total, que el momento en el que se encuentra el Granada CF me parece tan apropiado que tengo temor que la dichosa cuestión enturbie. Y cree tan mal ambiente que acabe con esta temporada en la misma papelera en la que mi colega Víctor seguro que tiró los papeles que le habían pasado a Marifrán. Vaya a saber quién. Y con qué intención.
PD: Le dije a Marifrán que si el Ayuntamiento VUELVE a ayudar al Granada se habrá VUELTO a ganar mi reconocimiento como ciudadado y como periodista. Y escrito queda.